El orgullo de la familia

CPC Sergio Luna Montero
Innovarum SAC

Andrés y Roció, se conocieron en la universidad, cuando estudiaban educación. Al terminar sus estudios, se casan y forman una familia. Fruto de su matrimonio tienen dos hijos: Juan y José. Andrés, trabajaba como profesor y Roció, se “cachuleaba” de lo que sea. Ella era la encargada de cuidar a sus hijos. Para ella su prioridad, eran ellos y su esposo.

¿Qué tienen en común ambos? El, es de Ayacucho y ella es de Huancavelica. Ambos son provincianos, dejaron a sus familias con la finalidad de “ser profesionales” en la capital. Ellos estudiaban de abril a diciembre, regresaban para pasar fiestas y vacaciones en sus ciudades natales.

Con mucho esfuerzo (también contaron con algo de ayuda de sus padres) compraron un terreno en un distrito muy alejado del centro de Lima, en ese entonces era un pueblo joven. Poco a poco, comenzaron a construir y levantar su casa (como el resto de sus vecinos). Ellos eran los pioneros en este nuevo lugar.

Juan, desde siempre fue un genio. Todos los años, sacaba los primeros puestos en el colegio, era un alumno destacado. José, era flojo para estudiar. Pero si se lo proponía, sacaba buenas notas. Eran lo opuesto uno del otro, pero así y todo eran bastante unidos. Uno era un “genio” y el otro era “flojo”. Eran las dos caras de una moneda.

Paso el tiempo, llego el momento de seguir sus estudios superiores. Juan, tenía en claro que quería estudiar medicina. Sabía que para ingresar a la universidad, debería estudiar “duro y parejo”, ya que la competencia es fuerte y muy dura. Se presentó a la universidad e ingreso a estudiar medicina.

José, tenía la responsabilidad de seguir los pasos de su hermano. Se presentó tres veces a la universidad, en las dos primeras no ingreso. Para la tercera vez, estudio “mañana, tarde y noche”, con el firme propósito de ingresar a estudiar economía. Esta vez, si ingreso a la universidad.

Juan y José, son el orgullo de su barrio. ¿Dónde estudian? Ellos estudian en la Decana de América: La UNMSM. Ambos terminaron sus carreras, sin jalar curso alguno. Juan, siempre un alumno aplicado. José, se volvió un alumno aplicado. Sus papas, no pueden creer el cambio en José. No está en el tercio superior de su promoción, pero tiene buenas notas (sic).

Han pasado los años, ambos ya son profesionales: Juan, es médico cirujano y José, es economista. El primero, trabaja en una importante clínica privada. El segundo, trabaja en un banco. Ambos son el orgullo para sus papas y para los de su barrio. Ellos, siguen siendo los mismos de siempre (no han cambiado nada). Saludan a todo el mundo, juegan pelota como siempre y compran pan en la misma tienda.

Andrés y Roció, están orgullosos de sus hijos. Ambos son profesionales y mejores personas. Sus tíos, están orgullosos de su familia. ¿Son un orgullo para su familia?.

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