¿Alza del drawback incidirá en competitividad de exportadores?

La tasa del drawback subirá de 3% a 4% entre el 2017 y el 2018, sin embargo economistas no llegan a consenso sobre su impacto

Marcela Saavedra P.
Periodista
@hamham26

El anuncio de la restitución en un punto porcentual de la tasa de drawback –régimen que permite la devolución de aranceles de importación– de 3% a 4% ha reavivado el debate sobre la pertinencia de esta medida para elevar la competitividad del sector exportador cuya tendencia a la baja se mantiene desde hace varios años.

El titular del Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur), Eduardo Ferreyros, precisó que la medida se aplicará de forma temporal entre el 2017 y el 2018 y estimó que el costo al Estado sería de US$60 millones anuales.

Carlos Paredes, profesor de la Escuela de Posgrado de la Universidad del Pacífico, prevé que el impacto para las arcas del Estado será aun mayor y para recuperar estos recursos –a través del Impuesto a la Renta– se necesitaría que el sector no tradicional aumente en más de US$1.000 millones sus envíos al año.

Por ello, considera que no es oportuno incrementar la tasa del drawback, más aun si antes no se reformula la manera en la que se calcula, ya que no es proporcional al abono por aranceles hecho por el exportador.

El ex viceministro de Economía Enzo Defilippi consideró que el drawback es un subsidio que distorsiona el comercio. “Es discriminatorio. La única razón por la que no lo eliminó el gobierno anterior fue porque tras la desaceleración de la economía, muchas firmas cayeron en crisis”, refirió.

Sostuvo además que su aplicación es un contrasentido, ya que no existe evidencia de que por sí solo esto eleve el volumen exportable. “En vez de restituir la tasa a 4%, debería invertirse en mayores programas de apoyo a las pymes”, señaló.

Sin embargo, en un contexto en el que las exportaciones peruanas no tradicionales aún no se recuperan, permitir una tasa mayor de drawback es el salvavidas que ayudará a reflotar la actividad exportadora en el corto plazo, sostiene Óscar Vásquez, gerente senior de Aduanas y Comercio Exterior de KPMG Perú.

“Es una medida que puede ayudar a la mejora de la competitividad a través del precio y podría ser el empuje necesario para retomar el ritmo de crecimiento del 2012. Ello, si además se considera facilitar su acceso a las pymes, que en la práctica no pueden gozar de este beneficio”, anota Vásquez.

En ese sentido, Mario Mongilardi, presidente de la Cámara de Comercio de Lima (CCL), sostiene que la restitución de la tasa de drawback será oxígeno para las firmas de sectores de mano de obra intensiva, como el textil y el de confecciones.

Pero, conocedores de la temporalidad de la medida reconocen, al igual que la Asociación de Exportadores (ÁDEX), que aún hay temas por resolver en materia regulatoria y barreras burocráticas, de infraestructura y costos logísticos, para ganar competitividad. “No es posible que sea más barato traer un contenedor de China que de Pucallpa”, anota Mongilardi.

Es justamente la reducción de barreras y trámites y el rol de la innovación lo que tendría mayor impacto en la competitividad, incluso por encima del drawback, recuerda el periodista especializado en comercio exterior Darwin Cruz.

Y es que, en el largo plazo, la aplicación de medidas de reembolso de aranceles debería desaparecer, remarca Defilippi.

Fuente: Diario El Comercio

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